1 de abril de 2015

Araucarias Araucanas, ámbar y dioiquismo solucionado

¿Cree usted Profesor que las Araucarias Araucanas están en estos momento extendiéndose de nuevo por el mundo?

Entrevista realizada al Profesor señor Raúl E. Buholzer Matamala.
Profesor de Matemáticas y Física.
Ex Docente Miembro Directivo de la Universidad de Santiago, Temuco.
Jefe del Departamento de Ciencias Básicas.

De nuevo escribiremos sobre el super majestuoso y único árbol que repobló la Tierra de vegetación y que viene desde la época de los dinosaurios. Sabemos que se encuentran diseminados árboles petrificados de Araucarias Araucanas de épocas increíblemente remotas, ubicados hasta en las alturas más elevadas, en las planicies del Desierto de Atacama en el norte de Chile y en otros lugares absolutamente inhóspitos, como ser, en las faldas nevadas del Volcán Llaima frente a la ciudad de Temuco, en ese mismo país. Por las enormes dimensiones de los fósiles probablemente cada una de estas Araucarias vivió muchos miles de años. Muchos más que la reconocida y más antigua que se conserva viva hoy día, la “Araucaria Madre”, a la que se le calculan a lo menos 1.800 años de edad, ubicada en el Parque Conguillío en Chile.

Las Araucarias Araucanas existieron desde siempre, es decir, desde muchos cientos de millones de años antes que apareciéramos los seres humanos sobre la Tierra. Es el árbol de los árboles, es el símbolo de lo vegetal que se salvó en la Tierra ante un gran cataclismo que originó el choque del meteorito de Yucatán en nuestro planeta, hace alrededor de 60 millones de años atrás. Se salvó este magnífico y legendario árbol en las alturas de la Cordillera de los Andes, gracias a que existía también en estas alturas antes que cayera el meteorito. Le dio alimento por muchos milenios a los primeros habitantes de nuestro planeta, los Pehuenches (pehuén=piñón, che=hombre), quienes se alimentaban fundamentalmente de los frutos de las Araucarias Araucanas, los piñones, que duran aparte de conservarlos ahumados varios años bajo el agua, además de agua, frutillas, otros frutos silvestres y papas. La papa, originaria de esta región central de Chile, apenas encuentra un poco de humedad y clima apropiado se multiplica debajo de la tierra, aunque nadie la siembre ni la cuide. Esto significa que el hombre primitivo tuvo su paraíso al pie de las Araucarias Araucanas. Aún hoy día viven en la parte central de Chile algunos Pehuenches. ¡Vivieron allí debajo de estas Araucarias por miles de años totalmente despreocupados de depredadores y sin necesitar ni tener armas! Millones de Pehuenches migraron poblando hasta el extremo sur de Chile, en Tierra del Fuego, donde se han encontrado nueve osamentas de cerca de 10.000 años de antigüedad. También llegaron con sus piñones hasta la Isla de Pascua, frente a las costas de Chile. En este lugar tallaron las miles de las enormes estatuas milenarias, los Moais, de hasta 12 metros de altura. En la Isla de Pascua se encuentran cavernas originadas por esos troncos de árboles de Araucarias Araucanas, que indican que hubieron árboles de este grueso calibre, como los otros miles de fósiles en conjunto que hay en otras partes de la Tierra. El paso de la lava de los volcanes de la isla cubrió estos árboles quemándolos parcialmente y dejando su huella en una caverna de más de un metro de diámetro.

Otra cosa curiosa es que las Araucarias Araucanas hembras cuando están solitarias, con flores sin polinizar por no existir un árbol macho cercano, entonces de todas maneras se poliniza eventualmente un piñón de cada flor de las miles, seguramente por el polen de lejanas Araucarias Araucanas machos traído por los vientos. Se garantiza la polinización, además, por la larguísima vida que tiene esta especie.

En una oportunidad en Alemania hemos comprobado este hecho.
Encontramos bajo una Araucaria Araucana hembra solitaria, ubicada en el antiguo cementerio de la ciudad de Dortmund, UN PIÑÓN BROTANDO, entre los miles de piñones caídos y sin polinizar. Se trata de una Araucaria Araucana que prácticamente hemos visto crecer y comenzar a dar piñatas durante años sin ser polinizadas.

Todos los años hemos observado, aparte de que esta Araucaria va engrosando su tronco, éste a su vez se va cubriendo de una capa semi líquida de resina que se cristaliza formando un codiciado producto, el ÁMBAR. Éste captura insectos y otras microscópicas partículas vegetales, el que se convierte en una apreciada joya durando millones de años, ya sea sobre la tierra alrededor de una Araucaria, o flotando en las aguas y en las riveras de lagos, ríos y mares, ya que el ámbar es menos denso que el agua. Las Araucarias que se encontraban viviendo cerca de las riveras desprendían durante sus primeros cientos de años de vida muchos miles de ámbar, el que caía a los mares o ríos y las otras que vivieron en tierras lejanas a los mares dejaron sus joyas junto al tronco de la planta. Por el ámbar sabemos el pasado de la pequeña flora y fauna de nuestro planeta, desde una lagartija hasta una célula del lejano y millonario pasado.


Las Araucarias son, como sabemos, dioicas. Así se salvaron las Araucarias Araucanas desde antaño. Pues un solo macho era capaz de polinizar, a lo largo de su vida, a cientos de Araucarias Araucanas hembras ubicadas hasta quizás unos 10 kilómetros de distancia.

Esta lejana historia de millones de años del pasado se está repitiendo ahora en Europa, donde se han traído Araucarias que se encuentran diseminadas unas de otras en los jardines distantes a varios kilómetros y por lo tanto, sus frutos los piñones esperan esta polinización eventual anteriormente mencionada. Seguramente también sucede lo mismo en muchas otras regiones del planeta, a donde se han llevado Araucarias Araucanas.
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