3 de julio de 2013

Adaptación de las Araucarias Araucanas en Europa, mi experiencia personal

Entrevista al Profesor señor Raúl E. Buholzer Matamala.
Profesor de Matemáticas y Física.
Ex Docente y Miembro Directivo de la Universidad de Santiago, Temuco.
y Jefe del Departamento de Ciencias Básicas.

He observado en las entrevistas anteriores que usted se mantiene muy interiorizado en el tema de las Araucarias Araucanas. ¿Y por qué don Raúl esa apasionada afición siendo Profesor de Matemáticas y Física, sin ser Profesor de Biología?


En mi trabajo en Alemania estuve dedicado fundamentalmente a mi profesión, enseñando Física y  Matemáticas, en especial Informática. Además eventualmente y con mucho agrado tuve una interesante experiencia en un tema ajeno a mi profesión, que fue de mi interés desde mi infancia por haber sido alimentado también con el maravilloso alimento de la semilla de la Araucaria Araucana, el piñón. Tenía la misma pasión por este fruto que mi padre, no siendo él Pehuenche. Lo curioso es que mi padre era un empresario de la región de La Araucanía y mantenía durante casi todo el año una bodega con piñones. El que tuviese siempre bodegas con papas y con cereales no le extrañaba a nadie, era normal, pero con su bodegón de piñones era absolutamente original en la zona.

Él construyó en la esquina de una calle una enorme casa de dos pisos y una gran cocina de un piso separada del edificio. Lo curioso es que delante de estas dos casas muy elegantes para la época mi padre hizo construir también una ruca indiana, donde se cocinaban piñones todos los días en la tarde, a la hora de la cena, en un fogón al centro del ruco. Los piñones se cocinaban de tres maneras: cocidos en agua, al rescoldo y tostados por medio de una palangana o cayana. Nuestros asientos eran solamente unas bancas situadas alrededor del fogón de esta ruca indiana. A veces llegaban nuestros amigos a la hora de la cena y les encantaba comer allí piñones con nosotros, tal cual la costumbre de los Pehuenches. Recuerdo ahora que para mi padre era algo muy serio esta especie de ceremonia familiar imitando a los habitantes antepasados de esta región. No recuerdo que en otra casa del pueblo hubiese habido un ruco tan simpático como el que teníamos nosotros. Mi padre levantaba como una bandera de homenaje al aplastado pueblo mapuche a la ruca fuera de su casa. Mi padre mantenía un contacto permanente y muy estrecho con dirigentes Pehuenches. Hoy día comprendo por qué los piñones están en mi plato duro, o sea, siempre presentes. Viví hasta los 7 años en el pueblo de Los Laureles muy apegado a los piñones. Falleció mi padre y nos cambiamos de domicilio a la ciudad de Temuco. Caminaba todos los días en las tardes un par de cuadras a la periferia de la ciudad y le compraba a los niños que vendían piñones calentitos en la calle, recordando con esto la costumbre de cenar siempre con una piñonada, como lo hacía mi padre.

Trabajé muchos años en Chile y otros tantos en Alemania. En este país no se me borraba de mi memoria el hermoso pasado, ni el de la niñez, ni el de mi adolescencia. Permanecían incólumes los nostálgicos recuerdos sobre nuestro contacto con los Pehuenches y su alimentación. Estos gratos recuerdos me movieron en Alemania a hacer una plantación de piñones de Araucarias Araucanas, ya que un amigo desde Chile me llevó de regalo más de un kilo de estas semillas, sabiendo por supuesto que era mi debilidad el comer piñones cocidos. Por supuesto me di un banquetazo de comerme alrededor de medio kilo de piñones con mi esposa. Me remordió la conciencia y dejé el resto de mi precioso regalo para plantarlos. Compré unos veinte pequeños maceteros y la cantidad de piñones me daba para seguir plantando, entonces repetí esta operación de ir comprando todos los días otra cantidad de maceteritos hasta que completé de maceteritos todas las ventanas y además una parte de los pasillos a la entrada del departamento. Mi esposa Martita, muy comprensiva, regaló todas sus otras plantitas. La plantación de piñones fue un éxito total.

Esta plantación la hice con mucho cuidado y anotando su historial día por día, regaba los maceteros rigurosamente a una hora determinada todos los días y tuve paciencia de esperar más de tres meses a que brotaran las plantitas. Me parecía tan importante este experimento porque aún no conocía si habían o no traído desde Chile semillas de Araucarias Araucanas a Alemania. Otros seis meses después cuando ya estaban creciditas regalé Araucarias Araucanas a diestra y siniestra con la condición que las cuiden muchísimo.

Un año después cuando llegó otro de mis amigos chilenos, Alonso Neira, quedó asombrado con lo que había hecho y maravillado de ver en mi departamento tantas plantitas de Araucarias Araucanas de más de un año. Ante su curiosidad le expliqué que un tiempo después realizaría esta plantación en grande en Chile. Con este proyecto que yo tenía para cuando volviese a Chile le entregué a mi amigo detalladamente una serie de cosas de cómo hacerlo. Le encargué que si podía él lo hiciera antes y felizmente lo llevó a cabo apenas llegó a nuestra patria. En cuanto llegó le contó a una hija muy interesada en la Agricultura lo que yo había hecho y entre ellos dos hicieron un vivero, donde plantaron muchos miles de piñones.

Uno de los directores ejecutivos del Servicio Agrícola y Ganadero de Chile (SAG) tenía mucha amistad conmigo y a él le planteó mi amigo Alonso el proyecto que yo tenía. El SAG acogió positivamente la idea de hacer un regalo de Navidad con esta planta. Se repartieron miles de Araucarias como regalo de Navidad a todos los miles de personas que trabajaban en el SAG, una Araucaria para cada funcionario.

Esta es parte de mi experiencia personal, ocurrida hace aproximadamente tres décadas atrás, lo que significa que esos miles de árboles ya deben estar dando piñones, pues los funcionarios del SAG saben como hacerlo y seguramente han formado pequeños parques donde estén las Araucarias prosperando con su propiedad dioca. Una Araucaria que está sola da frutos estériles.

Estoy jubilado y me siento feliz de que muchas de estas Araucarias van a vivir miles de años, van a dar alimento muy preciado a muchas generaciones para adelante. Este es el motivo fundamental por el que sigo siendo un fanático defensor de las Araucarias Araucanas, que salvaron la vegetación verde de nuestro planeta y dieron su alimento a cientos de miles de Pehuenches. Ahora se trata de organizarse para formar con las Araucarias Araucanas una nueva invasión con la consigna de, a lo menos, una Araucaria Araucana para cada niño que nazca en Chile y después aspirar a que sea en todo el mundo.

Enlace: parquedearaucarias.blogspot.de/2013/06/las-araucarias-araucanas-deben-invadir.html

“Araucaria Araucana Plant in Greenhouse–Monkey Puzzle Seedlings–Maymun...”
http://youtu.be/fPLBl3BMbxQ
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